Príncipes verdeazules. Capítulo 2

El capítulo anterior en http://silviaag.blogspot.com.es/2011/11/principes-verdeazules-capitulo-1.html

Capítulo 2.

Los hombres enamorados, tarde o temprano se desesperan. Los hombres desesperados hacen cosas desesperadas. Los hombres enamorados suelen hacer cosas desesperadas, que en la mayoría de los casos terminan en la risa generalizada de todos, menos de uno:  del
hombre enamorado.

Este concepto lo aprendí con trece años. Tras todo el curso detrás de Noelia García, decidí dar un paso para vencer su indiferencia. Aproveché la fiesta de fin de curso, para saltar al
escenario e interpretar la canción “Noelia” de Nino Bravo. El plan era perfecto, ella se enamoraría de mi y seríamos felices toda la vida. Pero el resultado no respondió a mis expectativas. Mi desarrollo natural decidió aquel momento para hacer acto de presencia dotando a mi voz de arrítmicos gallos. Si bien mi nueva voz más ronca y varonil se ajustaba mejor a las necesidades de la canción, mi escaso dominio de mi nueva dote resultó grotesca. La gente empezó a reír. Noelia, que empezó ruborizada por mis insistentes miradas al iniciar mi interpretación, se contagió del cachondeo generalizado. Se me cayó el micrófono. Al agacharme a cogerlo, mis ceñidos pantalones no aguantaron la presión y se rajaron, añadiendo más ruidos variopintos a mi actuación.

Las carcajadas se contagiaban acallando la música, pero lo que a mí me dolía era la risa de Noelia, muy diferente a la sonrisa que esperaba obtener de ella. Me quedé paralizado,
intentando contener las lágrimas, porque los hombres no lloran y a pesar de todo quería mantener mi dignidad. Pero el líquido retenido en mis ojos, necesitaba una vía de escape y la encontró, oscureciendo mis pantalones a la altura de la entrepierna.

Aquel día tuvo, varias consecuencias: Noelia nunca me dirigió la palabra, soy incapaz de escuchar una canción de Nino Bravo sin tener que ir al servicio, odio los karaokes,
especialmente los que no tienen aseo y me juré que jamás me enamoraría.

Y eso nos lleva al día de hoy en el que he conseguido, una vez más, mantener mi promesa: Paula y yo hemos roto. Ella es genial, una chica, estupenda, guapa, graciosa, inteligente. La mujer perfecta, como otras antes que ella. Pero ayer por la tarde, empecé a sentirlo, ese cosquilleo en el estómago cuando de manera inconsciente dejamos de hablar y nos miramos a los ojos, esa sensación de que el tiempo se había detenido, y deseábamos que permaneciera parado mil años. Entonces vino el camarero para preguntar si queríamos postre. Hasta entonces no me había fijado, pero era clavadito a Nino Bravo. Recordé y supe que era el momento de acabar con lo nuestro. Utilicé la misma táctica que había usado otras veces. Esa misma noche la propuse hacer un trío con su mejor amiga. Me dio un tortazo muy doloroso, pero más hubieran dolido las posibles consecuencias de enamorarme. Esa táctica es terriblemente efectiva. Casi me falla una vez, en la que la chica aceptó y nos lo montamos su amiga, ella y yo, pero a la semana decidió que se lo pasaba
mejor a solas con su amiga y me dejó.

La cosa es que hoy echo de menos a Paula, no paro de mirar su twitter en el que ha escrito seguido veintiocho veces “cerdo”. Pero sabía que debía hacerlo. No había otra solución.

Así que he decidido salir esta noche, pero he recordado que me había comprometido con mi hermano a quedarme con sus hijos. Si yo decidí no enamorarme, Javier nunca se lo planteó, el se enamora para toda la vida y mucho. Aproximadamente una vez cada quince minutos. Esto me ha proporcionado tres ex-cuñadas y tres sobrinos. No recordaba que este fin de semana le tocaban los tres y tenía una cita con una mujer que conoció hace un par de semanas en un bar y que pensaba que podía ser la mujer de su vida. Una tal Marta o Marga o Mar, no sé, no soy muy bueno con los nombres. Así que me ha pedido que me quede con mis sobrinos y vaya a dormir a su casa y le ceda la llave de mi apartamento por si mi futura cuñada quiere acompañarle a desayunar al día siguiente.

Espero que ver Cars 2 en el multicine me ayude a olvidarme de Paula.

El capítulo 3, en http://silviaag.blogspot.com.es/2011/11/principes-verdeazules-capitulo-3.html

Anuncios

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Me gusta aunque no puedo seguirla pues no se como hacerlo aqui, un abrazo y suerte.

    Me gusta

    1. Jorge Moreno dice:

      Gracias Nuria. Al principio hay un enlace al capítulo anterior, y al final al siguiente. Los capítulos impares están aquí: http://silviaag.blogspot.com/p/principes-verdeazules_16.html

      Los enlaces a todos están aquí: https://jorgemorenomunoz.wordpress.com/principes-verdeazules/

      Me gusta

  2. Jaime. dice:

    Estoy enganchado.Seguid escribiendo,¿vale?

    Me gusta

  3. Imara dice:

    Heyy!!!!!, si que engancha!!!….voy a leer el tercer capítulo…muy bueno.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s